La ciudad celebra los cuatro años de la puesta en vigencia de Ley Justina.

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El Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad de Buenos Aires, iluminó de color violeta varios monumentos y edificios emblemáticos porteños, para recordar los cuatro de vigencia de la “Ley Justina o nueva Ley de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células”. Esta actividad fue organizada por la Casa Justina y el Gobierno de la Ciudad.

En el año 2018 se aprobó la nueva Ley Nacional 27.447, la cual establece que todas las personas mayores de edad son donantes de órganos, salvo que hubieran dejado constancia expresa de su voluntad contraria. La normativa incorpora una declaración de principios bioéticos,  los derechos de los donantes y receptores a la intimidad, la prioridad en el traslado aéreo y terrestre de los pacientes, la creación de los Servicios de Procuración en hospitales públicos, e incorpora el abordaje responsable de los medios de comunicación sobre las noticias vinculadas a esta temática, y suma a la Comisión Federal de Trasplante (COFETRA) a la órbita del INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante).

En el primer año de la vigencia de la Ley, el porcentaje de donantes de órganos en nuestro país aumentó al 19,5%, el más alto de la historia. La donación de  tejidos creció un 77%, pasando de 551 a 979 donaciones realizadas, lo que permitió que 1.680 pacientes en lista de espera, puedan acceder a su trasplante de órgano. Según los informes realizados por la Secretaria de Gobierno de Salud de la Nación, durante el 2020 se hicieron 1.112 trasplantes de órganos en plena pandemia. Mientras que en el año 2021 se llevaron a cabo más de 3.000 trasplantes  y en lo que va del año, ya se hicieron 1.366 trasplantes de órganos.

Justina Lo Cane, la niña que inspiró a la nueva Ley de donación de órganos, fue una chica de 12 años, que luego de tres meses de estar internada en la Fundación Favaloro de la Ciudad de Buenos Aires, esperando un ansiado trasplante de corazón, fallece a la espera de un donante que nunca llego. La niña padecía una  cardiopatía desde que tenía un año, y estaba primera en la lista de espera para recibir un corazón.  El caso Justina despertó el interés nacional, desde que la familia lanzó una Campaña para concientizar sobre la importancia en la donación de órganos y para pedir urgente un corazón para Justina.