Puesta en valor del Puente de la Mujer.

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El Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad de Buenos Aires, finalizó con los trabajos de restauración del Puente de la Mujer en el barrio de Puerto Madero (Comuna 1). Su puesta en valor incluyó la remoción total de su pintura original. Para tal motivo, fue necesario instalar tres sistemas de andamios tipo carros, para poder desplazarse y realizar el mantenimiento de los 39 metros de altura que tiene el mástil sobre el puente. La pintura de la parte inferior fue removida manualmente, para cuidar el medioambiente del Rio de La Plata. Luego se aplicó un anticorrosivo, dos manos de pintura Epoxi, y por último tres capas de pintura poliuretánica blanca brillante. Por otro lado, se renovó por completo el piso del puente, utilizando madera plástica reciclada con más de 100.000 envases de plástico PET, recolectados en los distintos Puntos Verdes de la ciudad.

El Puente de la Mujer es uno de los puntos turísticos más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires. Fue donado por el empresario dedicado al desarrollo de proyectos mineros y explotación, Alberto González, en retribución a los sesenta años de trabajo en Argentina.

Construido por el arquitecto español Santiago de Calatrava e inaugurado el 20 de diciembre del 2001, su aspecto es similar al Puente Samuel Beckett de Dublín (Irlanda) y al Puente Alamillo en Sevilla (España), ambos construidos por el mismo Santiago de Calatrava. Su construcción llevo tres años, y su diseño abstracto simboliza la síntesis de una pareja de tango, donde la silueta curva del puente representa a la mujer y el mástil al hombre. Es un puente peatonal de 170 metros de largo y 6,20 metros de ancho, dividido entres secciones, dos zonas fijas en ambas márgenes del dique y una móvil, que gira sobre un pilón cónico de hormigón blanco, para permitir el paso de las embarcaciones, sostenida por una aguja de acero y cemento de 39 metros de altura. Su instalación estuvo a cargo del Ingeniero Claudio Breuning. El puente tiene un peso de 800 toneladas, y sobre sus laterales se da una práctica conocida internacionalmente en los grandes puentes de Europa y Estados Unidos, como “Candados del Amor”, donde los amantes colocan candados cerrados en símbolo de amor y pasión.

En el año 2018, la Legislatura porteña lo declaró “Monumento” y lo incorporó al Patrimonio Cultural de la Ciudad.