Lanzaron un programa para abordar la soledad no deseada en los adultos mayores.

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La Secretaria de Bienestar Social de la Ciudad de Buenos Aires, lanzó el programa “Escucha Activa”, que tiene por objetivo acompañar, motivar, orientar y reducir la sensación de soledad de nuestros adultos mayores. El programa funciona de lunes a viernes, de 8 a 20 horas y los interesados deberán llamar a la línea 147 o al 0800-999-2727, desde cualquier lugar del país, y marcar la opción 5. Se trata de abordar la soledad no deseada mediante diálogos con especialistas en la materia, que darán información sobre las propuestas que tiene la ciudad para satisfacer sus intereses y necesidades. Es un espacio donde nuestros adultos mayores, van a encontrar a alguien disponible para conversar, acompañarlo y contarle sobre las actividades que tiene para ofrecer  el Gobierno porteño.

Según datos oficiales de la Secretaria de Bienestar Social, el 70% de las personas mayores de 60 años manifestó haber padecido alguna vez un sentimiento de soledad y depresión, mientras que un 56% declaró haberlo sentido de manera recurrente. El Ministro de Salud porteño, Fernán Quirós aseguró que la Ciudad de Buenos Aires tiene una pirámide de población más envejecida que el promedio. Los datos otorgados por el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC), revelaron que el 21,5% de la población porteña tiene más de 60 años, lo que representa que la Ciudad de Buenos Aires es el distrito con mayor  número de personas mayores de 60 años de la Argentina. Este porcentaje de 21,5% en adultos mayores que habitan en la ciudad comprende, un 4,6% entre 60 y 64 años, 4,5% entre 65 y 69 años, 3,9% de 70 a 74 años, 3,2% de 75 a 79 años, el 2,2% entre 80 y 84 años, el 1,4% de 85 a 89 años, el 0,2% de 95 a 99 años y el 0,06% los que tienen más de cien años y viven en el Distrito porteño.

La vejez es una etapa de la vida en la que suceden una serie de pérdidas que facilitan la aparición del sentimiento de soledad. El descenso progresivo de todos los refuerzos sociales, familiares, culturales, la vulnerabilidad frente a las enfermedades, los órganos de los sentidos y las funciones intelectuales, desencadenan  en la inestabilidad y sentimientos de indefensión en el anciano, y la soledad puede tener graves consecuencias negativas sobre la salud en el plano físico, psicológico y social. Salir de la soledad no es exclusivamente una responsabilidad de la persona mayor o de la familia, sino de la sociedad en su conjunto. La soledad no deseada ya es un problema de salud pública a nivel mundial